Empezamos realizando evaluaciones exhaustivas y escuchando a las partes interesadas.
Mediante entrevistas, encuestas y sesiones facilitadas, identificamos las necesidades y definimos objetivos claros y concretos para el programa. Esta claridad inicial garantiza que los objetivos del programa aborden directamente las prioridades de la organización y las necesidades de las partes interesadas (evitando la confusión que causan los objetivos vagos).
Mediante talleres interactivos, co-creamos el programa con su equipo y las principales partes interesadas.
Nuestros facilitadores reúnen a todos en torno a una mesa para intercambiar ideas y buscar soluciones juntos.
Este diseño colaborativo no sólo aprovecha las diversas percepciones, sino que también fomenta la aceptación temprana: las partes interesadas se sienten dueñas del plan.
De hecho, el propio proceso de trabajar con las partes interesadas para desarrollar un diseño de programa claro y lógico produce beneficios mucho antes de la ejecución, al fomentar el consenso y la comprensión. Incorporamos principios de diseño centrado en el ser humano para garantizar que las actividades del programa se adapten a las personas implicadas y a los clientes a los que usted presta servicio.
El resultado es un plan de programa bien estructurado (a menudo plasmado en una teoría o modelo claro) que todos entienden y apoyan.
No nos limitamos a entregarle un plan, sino que colaboramos con usted en su aplicación.
Nuestros consultores actúan como guías del proceso, ayudando a coordinar la ejecución, facilitando la comunicación entre equipos y sorteando cualquier obstáculo. Aplicamos las mejores prácticas de gestión del cambio para mantener la implicación y el compromiso de los participantes durante todo el proceso.
Al implicar activamente a las partes interesadas y mantener una comunicación abierta, ayudamos a convertir un buen plan en resultados reales. (Las organizaciones que implican en exceso a las partes interesadas muestran un compromiso mucho mayor con el cambio, mientras que las que no lo hacen lo suficiente suelen enfrentarse a la resistencia o la apatía).
Nos aseguramos de que el programa no sólo se ponga en marcha, sino que se adopte e integre en las operaciones diarias para lograr un impacto duradero.
Desde el primer día, incorporamos formas de medir los progresos y los resultados.
Definimos parámetros de éxito y métodos sencillos de recopilación de datos para recabar opiniones durante y después de la implantación del programa.
Este enfoque elimina las conjeturas a la hora de entender el impacto: sabrá lo que funciona y lo que no. Le ayudamos a realizar evaluaciones continuas y facilitamos sesiones informativas para que pueda aprender y adaptarse.
Al integrar la evaluación en el diseño del programa, le preparamos para demostrar resultados y realizar mejoras basadas en pruebas. (Las investigaciones demuestran que más del 50% de las organizaciones tienen dificultades para identificar por sí mismas los resultados del programa y las herramientas de medición; nosotros cerramos esa brecha proporcionando estructura y orientación experta).
En resumen, creamos un ciclo de mejora continua, garantizando que el programa siga siendo eficaz y alineado con sus objetivos a lo largo del tiempo.